Durante el embarazo tu cuerpo y mente sufrirán importrantes cambios. Es muy importante que llegues al parto en buen estado físico. Cuanto mejor sea tu tono muscular, más podras colaborar durante el parto. Y esto es muy importante para ti y para el equipo médico que te asista, pero sobre todas las cosas, para tu bebé, al que le ahorrarás el sufrimiento que supone un parto prolongado... (ver más)
Durante el embarazo tu cuerpo y mente sufrirán importrantes cambios. Es muy importante que llegues al parto en buen estado físico. Cuanto mejor sea tu tono muscular, más podras colaborar durante el parto. Y esto es muy importante para ti y para el equipo médico que te asista, pero sobre todas las cosas, para tu bebé, al que le ahorrarás el sufrimiento que supone un parto prolongado.
Pero ¡no temas! Tan malo es no hacer nada como pasarse de la raya. Es suficiente y recomendable que realices ejercicio físico suave y regular a diario, desde el principio hasta el final del embarazo como caminar a buen ritmo, nadar, realizar estiramientos y ejercicios de relajación. No hace falta invertir dinero en cursos caros, ¡bastará con ser constante! Lo único que debes evitar son ejercicios abdominales puros y deportes extremos.
Una vez que hayas dado a luz, tanto si das el pecho, como si optas por el biberón, tu bebé te exigirá mucha dedicación y sobreesfuerzo. Los pechos se te cargarán y es probable que tengas fuertes dolores de espalda por este motivo. Además a muchas mujeres les preocupa el aspecto en que pueda quedar su cuerpo. ¡No te agobies! No es cuestión de cargarse de más trabajo y rutinas, simplemente dedícate unos minutos al día para estirar tus músculos y desentumecerte. ¡Utiliza la misma rutina que durante el embarazo!
Aun así, debes saber que no se recomienda ninguna actividad física programada hasta pasadas 6 semanas de un parto vaginal y 8 semanas de una cesárea. Consulta siempre con tu médico. Pasado ese tiempo puedes plantearte retomar la actividad física.