Cuando el niño adoptado conoce su situación, puede tener miedo a un rechazo y abandono por parte de sus padres adoptivos, como hicieron sus padres biológicos. Incluso puede pensar que sus padres biológicos no lo quisieron por algún problema suyo, y temer que esa situación se repita. Lo más aconsejable es recurrir a un psicólogo infantil especialista en adopciones.