Les ofrecen tiempo y cariño
Los abuelos son fundamentales para enriquecer la vida de un niño. Le transmiten amor y, como su labor no es la de imponerles normas, crean con él un importante vínculo afectivo y ellos tienen algo que no tienen los padres: tiempo.
No hay que olvidar que ellos son los encargados de mantener unida a la familia: organizan fiestas, celebraciones o sencillamente comidas de domingo que a los pequeños les encantan. Y cuando no están los padres, ejercen de canguro.
Una aventura siempre positiva
Las razones por las que puedes dejar que tu hijo duerma en casa de sus abuelos son las siguientes:
- La relación entre generaciones se estrecha. Dormir en su casa permite que vivan con ellos momentos tan íntimos como escuchar cómo les cuentan un cuento, preparar juntos el desayuno o dar un paseo.
- Estos momentos ayudan al niño a ser más independiente y sociable. Cuando haya vivido esta experiencia, no tendrá miedo de ir a casa de un amigo o a un campamento.
- Esta relación permite fortalecer no sólo la relación de los nietos y abuelos, sino de éstos últimos con sus hijos.
- El que el niño se quede un fin de semana con sus abuelos permite a la pareja tener momentos a solas, hacer un viaje, por ejemplo, y favorecer su relación de pareja.
Para que todo salga bien
En general, a todos los niños les apetece esa “aventura”. Si tu hijo se niega a irse a pasar una o dos noches con sus abuelos, quizá sea porque no esté familiarizado con ellos. Tenéis que intentar que se vean más, pero no le presionéis, ya será él quien pida irse con ellos algún día.
Con el fin de que ese momento sea inolvidable, conviene cuidar ciertos detalles:
- Los abuelos tienen que conocer las manías del pequeño.
- Repasad con el niño y los mayores los peligros que hay que evitar.
- El niño no debe olvidar su muñeco preferido y, si quiere, puede llevarse algo de su casa.
- Sugiere a los abuelos que le lleven al trastero a ver los recuerdos de sus padres de cuando eran pequeños.
- El niño debe tener en esa casa un lugar donde jugar, para que sienta que le reservan un espacio sólo para él.
- Cuando regrese, no le tomes en cuenta que se muestre más caprichoso, pero recuérdale que en vuestra casa hay otras normas. Sin embargo, nunca critiquéis a los abuelos en su presencia.
Permitido y prohibido
Las discrepancias en cuanto a la educación del niño pueden surgir entre padres y abuelos. Por eso, el diálogo y el respeto son fundamentales. Explicad a vuestros padres que ciertas reglas son imprescindibles y que algunos caprichos son tolerables:
- Acostarse un poco más tarde que de costumbre.
- Prepararle su comida preferida.
- Comprarle algún regalo.
Pero otras conductas no son aceptables, porque pueden perjudicarle:
- Hacer que se acueste a horas tardías todos los días.
- Modificar el horario de comidas.
- Comprarle juguetes que vosotros le prohibís tener: videojuegos, pistolas, etc.