El jabón que elijas para bañar a tu bebé ha de ser delicado, sin alcohol, que no irrite su piel ni sus ojitos y con un olor agradable. Pero si además lleva aceite como el jabón líquido de Johnson's Baby, mejor que mejor: hidratarás y cuidarás su piel a la vez que chapotea en el baño.
Los tarritos son una alternativa sana a las papillas y purés caseros. Gracias a sus etiquetas sabrás qué ingredientes llevan y podrás elegir entre una gran variedad de tarritos para dar a tu bebé los alimentos que necesita cuando empiece a comer frutas, verduras, pollo o ternera.
A partir de los 15 kilos tu hijo ya puede viajar en automóvil sentado en un elevador con respaldo. Recuerda que deberá utilizarlo hasta los 12 años, más o menos, y que lo más importante es que el cinturón de seguridad del coche se ajuste perfectamente al niño.
Las braguitas de aprendizaje son clave para aprender a hacer pipí solito. Se suben y bajan como la ropa interior de los mayores, el niño se da cuenta si se le ha escapado el pipí y no mojan la ropa. Pero recuerda que lo más importante es que tu hijo esté preparado y sepa reconocer las señales que el envía su cuerpo.
Los manjares navideños son perfectos para que tu hijo comience a comer en la mesa con los mayores, pruebe platos diferentes y aprenda a disfrutar de las comidas en familia. Pero intenta mantener sus hábitos sanos: vigila que no coma en exceso, y evita que se atiborre de dulces o aperitivos.
Para la mayoría de los niños la Navidad es regalos y más regalos. Pero también es un buen momento para enseñarles a compartir con los demás, a disfrutar de la familia, a hacer manualidades y a entrar en la cocina. La Navidad es una época estupenda para enseñar valores positivos a tu hijo.
Para que los juguetes cumplan sus funciones deben adaptarse al desarrollo físico, intelectual, motor y emocional de tu hijo. Si los elijes por encima de sus facultades se sentirá frustrado. Te damos las pistas de lo que necesita un niño de entre uno y dos años para que empieces ya a escribir la carta a los Reyes Magos.
Cuando el niño comienza a andar no es consciente del riesgo, y su curiosidad le lleva a meter los dedos por los enchufes, subirse a las sillas, abrir cajones y a trepar por una estantería. La seguridad de tu hijo será la clave en la decoración de su habitación.