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Con los niños, mucha precaución en las piscinas

En la piscina con tu hijo, la mejor precaución es no dejarle solo dentro de la piscina o en sus inmediaciones: la mayoría de los accidentes infantiles se produce mientras los niños juegan en el bordillo o dentro del agua. No le pierdas de vista y ve sólo a piscinas donde se cumplan las normas de seguridad: el ahogamiento es el más grave de los accidentes, pero los golpes o juegos bruscos también pueden desencadenar una tragedia.
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Todos los niños y las niñas disfrutan chapoteando, corriendo como locos alrededor de la piscina y tirando juguetes al agua, bañándose con sus papás y compartiendo juegos en el agua con otros niños, pero no saben aún lo que una caída accidental puede provocar: con sólo 20 centímetros de agua y dos segundos bajo ella se puede producir una tragedia mortal.

Así que cuando vayas a la piscina este verano con tu hijo, extrema las precauciones: escurrirse, caerse o sumergirse sin seguridad puede provocar un accidente mortal y, cuando menos, que tu hijo coja miedo al agua y no quiera volver a la piscina. La mejor prevención: enseñar a nadar a los niños cuanto antes, pero hasta los tres o cuatro años no tendrán la destreza necesaria, así que explícale los riesgos y peligros de las piscinas, que sean conscientes de que son peligrosas si no se hace caso a mamá y papá. No debe tener miedo al agua, pero sí respeto, para disfrutar del agua y adquirir confianza, para aprender a flotar y a mover los pies y los brazos.

Todo lo que necesitas en la piscina para tu precaución

Pasar una jornada en la piscina resulta uno de los planes más recomendables para evitar el aburrimiento de los niños en sus vacaciones. A la hora de preparar todo lo que vas a llevar, recuerda algunas cosas que son imprescindibles, por ejemplo: la crema con protección solar; una toalla y uno o dos trajes de baño de repuesto; pañales bañador si aún usa pañales, pañales y toallitas húmedas; agua fresca para beber y algo para merendar; y no te olvides de la pomada contra las picaduras de insectos y contra los golpes, y tiritas. Los accesorios para nadar son fundamentales, igual que las zapatillas, que deberá llevar puestas en el recinto de la piscina no sólo para que no se escurra, sino también para evitar hongos y papilomas. Y no te olvides del teléfono móvil con batería, para poder llamar a Emergencias en caso de accidente.

Los accesorios para nadar: claves de la precaución en piscinas

Existe un sinfín de accesorios para que el niño pueda zambullirse y pasarlo bomba en el agua: chalecos, flotadores, cinturones, manguitos... Antes de comprarlos asegúrate de que cumplen las condiciones mínimas de seguridad, que están homologados por la Unión Europea y que lo has inflado correctamente. Pero, sobre todo, no te confíes: deberás vigilarlo constantemente o mejor bañarte con él, ya que el niño puede darse la vuelta, sumergir la cabeza, colarse por el agujero del flotador o desinflarse. No le dejes solo en el agua jamás, ni para atender una llamada de teléfono, ni para ir al baño, ni para conversar. Jamás.

Si va a permanecer en el recinto de la piscina, debes dejarle puestos los manguitos: seguro que vas a prestar mucha atención al niño y no le vas a quitar los ojos de encima, pero una caída accidental se produce en cuestión de segundos y puede que tu hijo coja pánico al agua. Si se cae y lleva los manguitos, todo quedará en un buen susto, pero nada más. Ten la precaución de concienciar a tu hijo de que siempre que esté en la piscina, deberá llevarlos y enséñale a ponérselos.

No permitas nunca que tu hijo flote o utilice como protección juguetes o flotadores que no cumplan la garantía de ser salvavidas apropiados, como churros, barquitos o colchonetas. Si quiere jugar con ellos, perfecto, pero siempre deberá llevar puestos sus manguitos y tú no te apartarás de él.

Una vez que has acabado el baño, ten la precaución de sacar de la piscina todos los juguetes que habéis utilizado: evitarás que una vez fuera intente cogerlos. Pídele que te ayude a hacerlo antes de salir, para que no vuelva a la piscina si los quiere y, además, así aprende a recoger sus cosas.

Una piscina segura

En todas las piscinas debe haber un socorrista con el título oficial, que no pierda de vista a los bañistas y que cuente con una serie de flotares salvavidas por todo el recinto de la piscina. Pero aún así, lo más recomendable es que los menores de cinco años tengan siempre un adulto al alcance de su mano mientras estén dentro del agua, y que sus padres y cuidadores le vigilen, tanto dentro como fuera de la piscina, para evitar las caídas y los accidentes, o actuar con la mayor rapidez.

La piscina debe estar rodeada por una valla de al menos un metro y medio de alto, sin huecos y con un cierre de seguridad, para que los niños no entren sin el consentimiento de un adulto.  Las puertas de acceso a la piscina deberán estar provistas de cerraduras de seguridad manuales, automáticas o magnéticas que a los menores de cinco años resulte imposible abrir. Y mucho mejor si la puerta se abre hacia fuera: si el bebé la empuja va a tener más dificultad para acceder. La profundidad de la piscina debe estar marcada.

Habrá que prohibir los juegos peligrosos, los empujones, tirarse por el tobogán acuático en cola y los juegos de mano en el agua, así como también las carreras alrededor de las piscinas. Los ahogamientos por pérdidas de conocimiento, las lesiones cervicales y las fracturas son las lesiones más frecuentes. Antes de que tu hijo salte desde el bordillo, comprueba la profundidad de la piscina para evitar lesiones en la espalda y cervicales y también asegúrate de que no hay objetos en el fondo con los que se pueda hacer daño.

Los baños deben ser cortos: las hipotermias suelen producirse por permanecer demasiado tiempo en el agua o por la baja temperatura de ésta.

Evita los cortes de digestión. Los efectos de una mala digestión dentro del agua pueden hacer que perdamos el control. Así que mejor que esperen un poco antes de bañarse y, sobre todo, si han comido mucho.

Si hay una piscina para niños, mejor llevarlos allí: es más controlable para los padres y más segura para los niños. En caso contrario, lo mejor es restringir el uso de la piscina a un área determinada, cerca de las escaleras y de los bordes que puedan alcanzar en caso de sentirse cansados.

 

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