Probar hasta encontrar la mejor solución
¿Reglas estrictas o mimos ante los despertares nocturnos de tu bebé? Recetas hay muchas, pero la solución más adecuada depende de cada uno. Adopta la que mejor os convenga.
Las dudas ante el sueño del bebé, de seis meses a dos años, son numerosas. Los comportamientos a la hora de acostarle en la cuna, de acudir a cogerle en brazos cuando se despierta de madrugada, o de quedarse junto a él hasta que se duerma, influyen en su calidad de sueño.
El ambiente, fundamental
Todos los padres tienen sus métodos ante este problema, pero coinciden en que el bebé es muy sensible al ambiente exterior, por lo que el sueño tranquilo depende del contexto. También es cierto que si los padres tienen una actitud relajada y no muestran ansiedad, es muy probable que el niño se muestre tranquilo.
Por ello, según la actitud de los padres, el bebé se mostrará de una manera o de otra en cuanto al sueño. Analiza cuál es vuestro tipo de familia para aplicar los mejores trucos y conseguir que tu hijo duerma como un angelito:
- Los padres atentos. Están siempre disponibles y tranquilizan a su hijo cuando se trata de irse a dormir y cuando se despierta. Sin embargo, esta disponibilidad puede ser negativa, ya que el pequeño se puede acostumbrar a esta presencia y no poder prescindir de ella. Es necesario, por lo tanto, cambiar la cantidad de tiempo por calidad. Para lograrlo, hay que preparar un ritual cada noche: baño relajante, cuento, dejar una luz encendida y darle un muñeco. Y si el bebé se despierta, que no sea siempre mamá la que vaya a ver qué pasa, sino que alternéis vuestra presencia.
- Los padres racionales. No están muy seguros de sí mismos y confían en el método estricto: dormirle en brazos, acudir cada vez que llora o, al contrario, dejarle llorar para que se acostumbre. A la larga es perjudicial, ya que el bebé crece y su ritmo de sueño y costumbres van variando. Puede crear, además, cierta ansiedad en los padres. Para evitarlo, conviene escuchar un poco más al niño y dejarse de manuales. Poco a poco iréis descubriendo si el llanto de vuestro hijo es puro capricho o si necesita satisfacer una necesidad real.
- Los padres cansados. Están mucho menos disponibles, porque ambos tienen muchas tareas y poco tiempo para atender al niño. Si el niño se autorregula en el sueño, todo irá bien, pero si solicita la presencia de sus padres, la situación será complicada. Para solucionar la situación, hay que ir sin prisas. Tenéis que tomaros un rato exclusivo para el bebé. De esta manera será más fácil que éste se entregue al sueño. También podéis dormiros juntos y después pasarle a la cuna. Todos estaréis más descansados, aunque corréis el riesgo que se acostumbre y demande siempre esta situación.
Cambios repentinos
Algunos hábitos pueden variar a lo largo del primer año de vida del bebé. El ambiente influye en su comportamiento habitual y en la regularidad de su sueño:
- Si el niño comienza en la guardería, os habéis trasladado a otra localidad durante las vacaciones o habéis hecho una mudanza.
- Cuando el niño aprende a andar, durante el destete o durante la introducción de sólidos en la alimentación.
- En el momento del nacimiento de un hermano, la separación de los padres o cuando mamá vuelve al trabajo.