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Manual de lactancia materna 1ª

Se recomienda dar el pecho hasta los seis meses de edad. Sin embargo, algunas madres todavía tienen muchas dudas. Estos son todos los consejos a tener en cuenta, la aclaración a tus preguntas y qué ocurre si no puedes.
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Seis meses al pecho
La Organización Mundial de la Salud (OMS), la Academia Americana de Pediatría (AAP) y el Comité de Lactancia de la Asociación Española de Pediatría recomiendan la lactancia materna durante los primeros seis meses de la vida del niño y seguir con comidas complementarias adecuadas hasta los dos años de edad, si ese es el deseo de la madre.

La leche materna es el mejor alimento que una madre puede ofrecer a su hijo recién nacido, no sólo por su composición, sino también porque aporta un vínculo afectivo que se establece entre ella y su bebé. Este tipo de leche contiene todo lo que el niño necesita durante los primeros meses de vida: le protege de enfermedades como catarros, bronquiolitis, neumonía, diarreas, otitis, meningitis, infecciones de orina o síndrome de muerte súbita y de futuras, como asma, alergia, obesidad, diabetes, la enfermedad de Crohn, la arterioesclerosis o el infarto de miocardio en la edad adulta y, además, favorece el desarrollo intelectual.

Los beneficios de la lactancia materna también son numerosos para la madre. Las mujeres que amamantan pierden el peso ganado durante el embarazo, de manera más rápida. Es más difícil que padezcan anemia tras el parto, tienen menos riesgo de hipertensión y depresión post-parto. La osteoporosis y los cánceres de mama y de ovario son menos frecuentes en aquellas mujeres que optaron por dar el pecho a sus hijos.

Desde el nacimiento
Puedes ofrecerle ya el pecho a tu hijo media hora después del parto, aunque no muestre interés por mamar. Tendrás que estimularle y empezar con el contacto piel con piel, hasta que haga movimientos con la boca buscando el pezón y no esperar a que llore porque tenga hambre.

El mejor estímulo para la subida de la leche es la succión del niño; por lo tanto, cuantas más veces se agarre el bebé al pecho y cuanto más se vacíe, más leche producirá. Durante los primeros días, tu leche será más amarillenta y se denomina calostro. Es lo mejor que le puedes dar porque contiene muchas proteínas y sustancias anti-infecciosas. Posteriormente, aparecerá la leche madura.

El número de tomas que el niño realiza al día, como el tiempo que invierte en cada una, es muy variable. Algunos pediatras optan porque la madre ofrezca el pecho “a demanda”, aunque por lo general se recomienda que el bebé haga ocho tomas al día. Algunas madres contabilizan hasta 12 tomas en 24 horas, con el fin de mantener un buen suministro de leche.

En cualquier caso, es importante que el bebé vacíe completamente, y de forma alterna, cada uno de los pechos, para evitar que el acumulo de leche pueda ocasionar una mastitis y para que el cuerpo de la madre se adapte a las necesidades de leche de su hijo.

En cuanto a la cantidad, las tomas de leche materna son incontrolables. En general, los pediatras recomiendan que un bebé ingiera medio litro de leche al día. Hay niños que comen más y otros menos, y se crían igual de sanos, por lo que no deberías preocuparte por este aspecto.

Casos especiales
En ocasiones, algunos casos de lactancia materna se complican, pero con algunos consejos, tendrán fácil solución:

Cesárea.

La “subida de la leche” suele demorarse un poco, por lo que es importante ofrecer el pecho cuanto antes, que el bebé esté junto a su madre y que se le permita agarrarse al pecho cuando muestre signos de querer mamar. Puede ser útil amamantar en la cama de costado para disminuir las molestias ocasionadas por las suturas.

Gemelos.

El estímulo de la succión es doble y por lo tanto hay doble producción de leche. Durante los primeros días, es probable que resulte más cómodo dar de mamar a ambos niños a la vez, para lo cual hay que probar diferentes posiciones con la ayuda de almohadas. Posteriormente, puedes ofrecerle el pecho a uno y otro hermano, uno después de otro.

Bebé prematuro.

No renuncies a darle leche materna, porque con ella disminuye el riesgo de algunas complicaciones serias: infecciones intestinales y hemorragia cerebral, entre otras.

Cirugía mamaria.

En las operaciones de cirugía estética no se suelen lesionar los conductos de la leche y se puede amamantar sin problemas.
En otros casos dependerá del tipo de intervención, pero siempre merece la pena intentarlo si la madre lo desea. Algunas madres han amamantado después de haber sido operadas años atrás de un cáncer de pecho.

Si la madre está enferma.

Si la madre padece una infección no hay que separarla del bebé ni suprimir la lactancia, ya que por la leche le transmitirá las defensas ya fabricadas contra esa infección.

Posturas correctas
Madre y niño, independientemente de la postura que se adopte (sentada o tumbada en la cama), deben estar cómodos y muy juntos, con todo el cuerpo del niño en contacto con el de la madre. Asegúrate, por lo tanto, cuando pongas a tu hijo al pecho, de que succiona bien y en la postura correcta.

Una mala posición puede ser la responsable de molestias y dolores de espalda. El agarre se facilita colocando al bebé girado hacia la madre, con su cabeza y cuerpo en línea recta, sin tener el cuello torcido o excesivamente flexionado o extendido, con la cara mirando hacia el pecho y la nariz frente al pezón.

Sostén al bebé de manera que no tenga que girar la cabeza para alcanzar el pezón. Sujeta el pecho con el pulgar arriba y los dedos por debajo, por detrás de la areola. Espera hasta que el bebé abra la boca de par en par, acerca el bebé al pecho y asegúrate de que toma el pezón y gran parte de la areola en la boca. Tiene que mamar con la boca abierta y su nariz y mentón estar pegados al pecho. Su labio inferior debe estar vuelto hacia abajo.

En posición sentada, es conveniente que la madre mantenga la espalda recta y las rodillas ligeramente elevadas, con la cabeza del niño apoyada en su antebrazo, no en el hueco del codo. Es útil dar también apoyo a las nalgas del niño y no sólo a su espalda.

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