¡A mi me quieren más!
Nuestro hijo está acostumbrado a ser el centro de atención, a recibir todos nuestros mimos y cuidados, y la llegada de un nuevo compañero le puede parecer emocionante, por tener a alguien con quien jugar, o una amenaza. Dependerá de su edad y carácter, pero también de cómo lleven la situación los padres.
- Es muy importante explicarle con cariño y tacto lo que va a ocurrir.
- Hazle partícipe de la experiencia: pídele consejo sobre el nombre de su futuro hermano, la habitación que va a ocupar, los juguetes que le va a dejar…
- Déjale bien claro las cosas positivas que le traerá el nacimiento: una persona con quien jugar, que le va a querer mucho, a la que puede enseñar y de la que puede aprender, y a la que tendrá que proteger.
- Una vez que le has contado la noticia, haz que se sienta importante y que entienda que no supondrá una pérdida de atención hacia él.
- Cuando tengas una tripa prominente, como en el sexto mes de embarazo, haz que tu hijo se comunique con su hermano hablándole, cantándole e incluso contándole un cuento antes de dormir.
La vuelta a casa después del parto será un momento clave y el que precisa de más cuidado por nuestra parte. Muestra mucho interés por todo lo que te cuente, lo que ha hecho los días que la mamá ha estado fuera y hazle saber que la familia será ahora más feliz. Lo más importante es que tanto el padre como la madre le mostréis mucho cariño para que vea que no os habéis olvidado de él, pero también se puede avisar a las visitas para que estén especialmente pendientes del hermano mayor y no sólo hagan caso al recién llegado.
Para que el niño no se sienta desplazado es aconsejable no cambiar las rutinas que tenía antes de la llegada del hermanito pequeño. Si se va a cambiar algún hábito, que sea antes del nacimiento. Lo normal es que la madre dedique más tiempo al recién nacido, ya que necesita más cuidados, por lo que el padre tendrá que estar más atento que nunca al primogénito. Aún así, es importante que la madre busque momentos para compartir con su hijo mayor, como hacía antes, y que tenga detalles cariñosos, como prepararle su merienda favorita o contarle un cuento antes de dormir.
En cuanto al momento ideal para decírselo, dependerá de su edad, pero lo ideal es esperar a que el niño muestre curiosidad ante el aumento de la barriga de la madre u otros cambios que se produzcan en la casa. Si ronda los tres años de edad es mejor darle la noticia pocas semanas antes del parto, ya que si no corremos el riesgo de que se emocione con la novedad, pero que pierda interés con el paso de las semanas.
Si el niño tiene 5 años aproximadamente se puede esperar hasta el sexto mes de embarazo. A estad edad ya entiende mejor el paso del tiempo, pero no es aconsejable decírselo muy pronto porque se crea una expectativa muy fuerte y le puede resultar difícil aguantarla durante varios meses.