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Salud y cuidados

Cuándo llevar a urgencias a tu bebé

Para las madres, sobre todo las primerizas, resulta complicado saber cuándo ir a urgencias con su bebé o cuándo esperar a la consulta del pediatra. Lo mejor: tomarle la temperatura para comprobar si supera los 38 grados, observar al bebé: si tiene manchitas o está irritable, y prestar atención a los vómitos y las caquitas. Aquí te damos las pistas para que no que te equivoques cuando lleves a tu bebé a urgencias.
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Cuando un bebé menor de dos años está malito es casi imposible saber qué le duele. La única manera que tiene de expresarse es a través del llanto y la risa, pero no es suficiente, ya que no es capaz de decirnos qué le duele. En esta época de la vida de tu bebé es importante observarle muy bien y, sobre todo, evitar alarmarse con el primer llanto, del mismo modo que no darle importancia a cualquier otro signo de que algo no va bien.

 

VIGILA SU LLANTO PARA SABER SI TU BEBÉ DEBE IR A URGENCIAS

Ten en cuenta que no siempre que llore es porque esté malito. Recuerda que llorar es la única manera que tiene para expresar sus necesidades, y cómo no también para pedirte que le lleves a urgencias.

Si tu bebé se muestra muy excitado, llora más de lo habitual y te resulta imposible que se calme te está diciendo que algo le duele mucho, que en su cuerpecito hay algo que no funciona correctamente, cualquier enfermedad por la que deberá ser observado por un especialista cuanto antes. Tendrás que llevarlo a urgencias.

Si se trata de un llanto débil o bien con un tono muy agudo, o si por el contrario no llora, sino que está muy alicaído, no se mueve con la energía que lo hacía antes y te cuesta despertarlo también es recomendable que lleves a tu bebé a urgencias.

 

LA FIEBRE DE TU BEBÉ Y LAS URGENCIAS

Cuando un bebé tiene más de 38 grados de fiebre, lo primero que hay que hacer es intentar bajar la fiebre: quítale la ropa y déjale con una sabanita y el pañal y dale un antitérmico. Si la temperatura no baja, báñale con agua templada.

Si la fiebre se mantiene, vomita, gime al moverle los brazos y las piernas, se muestra somnoliento, o no para de llorar y aparecen unas manchitas rojas en el cuerpo (llamadas petequias), respira con dificultad, tiene convulsiones o su cuerpo se pone azulado, deberás ir a urgencias sin perder tiempo.

Pero ¿qué son las convulsiones? Movimientos rítmicos o la pérdida de conciencia en el bebé provocados por la subida de la fiebre. Los temblores en las extremidades y la barbilla son naturales y desaparecen al tocarlas, pero si se pone rígido y con la mirada perdida o se queda sin fuerza habrá que llevarlo a urgencias tan pronto como sea posible.

La fiebre es una reacción del organismo, al activarse las defensas sube la temperatura corporal, pero a la vez revela que algo no va bien, que hay una infección, un virus o algo que hace que el bebé se encuentra mal. La otitis, por ejemplo, es una de las más comunes en los bebés y que les provoca llanto y malestar.

 

CUÁNDO LLEVAR AL BEBÉ A URGENCIAS SI NO COME

Los bebés, igual que todos los seres humanos, no tienen el mismo apetito todos los días. Si en alguna toma no come como lo hace habitualmente no debes alarmarte, pero observa que cuando tenga hambre coma con energía: si se cansa al comer, o pierde el interés por la comida en varias tomas seguidas, quizá esté enfermo, pero no de gravedad: pide cita a tu pediatra.

Sin embargo, sí deberás llevar a tu bebé a urgencias si ha rechazado la leche varias tomas seguidas, si tiene menos de tres meses y ha vomitado más de dos tomas, si cada vez que come vomita y lo hace en chorro, de color amarillento o verdoso o tiene restos de sangre.

Vigila también su caquita, que por lo general es amarillenta y blanda. Si es más líquida de lo habitual, si tiene moco o sangre y si ha hecho más de seis deposiciones en un día, si llora durante más de una hora, y si lo hace más fuerte al tocarle la tripita, o si tiene el abdomen muy abultado, tendrás que llevarlo a urgencias, puede ser gastroenteritis o apendicitis, por ejemplo.

La gran complicación de la gastroenteritis es que los vómitos y las diarreas le provoquen deshidratación: observa si está menos activo que habitualmente, si no hace pipí, si tiene la boca seca, si llora sin lágrimas y si su piel tiene aspecto arrugado. Si es así, ve a urgencias.

Recuerda que los lactantes, después de comer, suelen regurgitar (no lo confundas con un vómito) y ten en cuenta que los cólicos del lactante provocan llanto, pero es un dolor abdominal normal.

Encoge las piernas y puede llegar a gritar. Si te preocupa, pregunta al pediatra cómo actuar y qué masajes son los más recomendables.

 

SI AL BEBÉ LE CUESTA RESPIRAR, LLÉVALO A URGENCIAS

Los problemas respiratorios son la principal causa de ingreso de bebés en urgencias. Las complicaciones más comunes son asma, bronquitis, bronquiolitis, laringitis y neumonía, que en muchas ocasiones son la consecuencia de un catarro mal curado.

Si notas que tu bebé respira con dificultad, si se queja después de cada espiración o si respira más deprisa de lo habitual, llévalo a urgencias. Si está acatarrado, no puede respirar y sus labios están más oscuros de lo normal, si silba al respirar, si emite cualquier sonido, agudo o grave, y si además tiene las piernas frías y un sudor frío, tu bebé estará mucho más seguro en urgencias.

GOLPES Y HERIDAS DE TU BEBÉ : NO TODOS SON MOTIVO DE URGENCIAS

Cuando un bebé empieza a gatear y más tarde a caminar, alrededor del primer año de vida, lo normal es que se caiga y se provoque heridas, pero no merece la pena llevarlo a urgencias cada vez que se dé un golpe; sólo en caso de que se golpee con fuerza en la cabeza, en el tórax, o en el abdomen y habrá que vigilar cómo responde al golpe, a la caída y a la herida o brecha. Si ésta es profunda, mejor que lo observen los especialistas y lo limpien y desinfecten. A veces incluso habrá que coserlo o ponerle una tirita especial para unir las partes cortadas.

Las intoxicaciones también son frecuentes en los niños menores de dos años que comienzan a caminar y cuya curiosidad les hace llevarse a la boca todo lo que encuentran a mano. Suelen ser por fármacos mal administrados o por productos de limpieza, entonces habrá que llevar al bebé a urgencias donde puede que le hagan un lavado de estómago.

A medida que el bebé empieza a adquirir autonomía a la hora de moverse, aumentan las posibilidades de accidentes domésticos. Por eso te vendrá bien consultar esta guía de primeros auxilios para saber cómo actuar en más de un caso.

 

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