Si tienes hijos y sobrinos, ándate con mucho ojo: en cualquier momento te la pueden jugar. Por fin ha llegado el día de los inocentes y los niños no van a dejar escapar esta oportunidad de divertirse a costa de los mayores.
Se trata de una jornada llena de diversión, en la que las bromas están permitidas para luego gritar: “¡Inocente, inocente!”. Esconder cosas, pegar muñequitos en la espalda o hacerse con un arsenal de artilugios de bromas para reír ellos y hacer reír a toda la familia.
Unos días antes ayúdale a pensar en las bromas que vais a gastar, y hazle saber que deben ser ligeras, sin intención de ridiculizar, ni hacer daño. Explícale que él también debe aprender a aceptar las bromas y no debe enfadarse si alguien le llama inocente.
Se trata de una buena oportunidad para que tus hijos desarrollen su sentido del humor y aprendan a reírse de sí mismos.
Se celebra el día de los Santos Inocentes, el 28 de diciembre, y hace referencia a todos los niños que mandó matar Herodes menores de dos años y nacidos en Belén.